El hígado de pollo es el alimento más nutritivo que existe: contiene más vitamina A, B12, hierro, folato y cobre que cualquier vegetal. El truco para amarlo está en la preparación — bien remojado, cocción rápida, mucha cebolla caramelizada. Esta es la versión que hacían las abuelas: sin sabor metálico, sin amargor, profundamente sabroso.